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Propuesta:

Sostenibilidad

DIAGNÓSTICO

Colombia enfrenta una crisis ambiental profunda y multidimensional que compromete tanto su riqueza natural como su desarrollo económico y social. La acelerada deforestación, la pérdida creciente de biodiversidad, el deterioro de ecosistemas estratégicos como páramos, bosques y océanos, junto con la contaminación del agua y del aire, la degradación de los suelos y el manejo inadecuado de residuos, evidencian un modelo de uso del territorio insostenible. A esto se suman los impactos cada vez más severos del cambio climático, la persistencia de la minería ilegal y la contaminación por mercurio, así como los conflictos socioambientales que ponen en riesgo la vida de líderes y defensores ambientales. En un país donde casi la mitad del PIB depende directamente de la naturaleza y que alberga una de las mayores biodiversidades del planeta, estos problemas no solo representan una emergencia ecológica, sino un desafío estructural para el bienestar, la seguridad hídrica y el futuro de millones de personas.

DEFORESTACIÓN

  • La pérdida de bosques, especialmente en la Amazonía, sigue siendo crítica y se considera el principal problema ambiental del país. Según el IDEAM, en 2023 la deforestación fue de 79.256 Ha. que subió en 2024 a 113.608 Ha. Las proyecciones de 2025 y 2026 plantean cifras similares, del orden de 110.000 Ha.

PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD

• Según información del Ministerio de Ambiente recopilada para la actualización del Plan de Acción en Biodiversidad, en el país hay 59 millones de hectáreas con diferentes niveles de alteración o intervención, de las cuales 12,8 millones tienen integridad ecológica muy baja, 23,8 millones integridad baja y 22,1 millones integridad media. En el segundo país más biodiverso del mundo, la lista roja nacional actualizada en 2024 incluye 2.014 especies silvestres amenazadas (unas 760 especies animales y 1.262 especies de plantas), frente a las 1.297 que había en 2017, mostrando un aumento de casi el doble en este indicador. Por otro lado, el Ministerio de Hacienda calculó que el 48 % del PIB nacional proviene de sectores con una dependencia directa de la naturaleza, de moderada a muy alta.

DETERIORO DE PÁRAMOS Y ECOSISTEMAS HÍDRICOS ESTRATÉGICOS

• La degradación de páramos (junto con la pérdida de humedales y bosques altoandinos asociados) pone en riesgo el suministro de agua dulce para millones de habitantes. Al respecto, el primer informe nacional sobre el estado y tendencia de la alta montaña en Colombia reportó en 2022 la pérdida del 24% de la cobertura natural de páramos y el 64% de bosques altoandinos.

CONTAMINACIÓN HÍDRICA

• Según un informe de la OCDE de 2025, en la región Colombia tiene bajos porcentajes de tratamiento de aguas residuales domésticas, con menos del 20%, comparado con países como Chile y México que tratan más del 60% o Argentina, Brasil y Perú que tienen porcentajes entre el 35% y 60%.

DEGRADACIÓN DE SUELOS Y DESERTIFICACIÓN

• La Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (2021) señala que en el país se presenta erosión en el 40% de la superficie continental, con 16 en la macrocuenca Magdalena-Cauca, ocho en el Caribe, cuatro en la Amazonía, tres en la Orinoquía, dos en el Pacífico y uno en la isla de Providencia.

CONTAMINACIÓN DEL AIRE URBANO

• El Instituto Nacional de Salud en el informe de Carga de enfermedad ambiental de 2018 menciona que 15.681 muertes están asociadas a la mala calidad del aire, de las 17.549 muertes atribuidas a factores de riesgo ambiental.

MANEJO INADECUADO DE RESIDUOS SÓLIDOS

• La baja tasa de reciclaje en Colombia hace que la mayor parte de los residuos sólidos terminen en rellenos sanitarios, vertederos a cielo abierto o dispersa en el ambiente. Según el DANE, la tasa de reciclaje y nueva utilización fue de 12,44% del total de residuos sólidos y productos residuales generados. Por otro lado, según el informe de disposición final de residuos sólidos de la Superservicios de 2022, en el país se generan 11 millones de toneladas de desechos sólidos cada año, que son dispuestos principalmente en rellenos sanitarios (96,7%), pero el 33,59% de los sitios se encuentran clasificados como no autorizados.

OCÉANOS

• Aproximadamente la mitad del país son mares y muchas veces los dejamos por fuera del análisis, a pesar de que, por ejemplo, la Evaluación Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de 2021 reporta que el 30% de los arrecifes de coral de la cuenca del Caribe presenta el fenómeno de blanqueamiento, entre otros problemas que se presentan en ecosistemas marinos y costeros.

MINERÍA ILEGAL Y CONTAMINACIÓN POR MERCURIO

• La extracción ilícita de oro y otros minerales provoca deforestación, degradación de cuencas y contaminación tóxica. Pese a la prohibición legal del mercurio en la minería, Colombia sigue siendo uno de los mayores emisores de este metal por prácticas ilegales. Según un informe de la Procuraduría de 2024, en regiones como el Cauca se vierten hasta 16,8 toneladas de mercurio al año en ríos y suelos a causa de la minería aurífera artesanal.

IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

• En la última década se ha observado un aumento en la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos como lluvias torrenciales e inundaciones, deslizamientos de tierra y sequías prolongadas, los cuales cobran vidas, afectan la producción agropecuaria y dañan infraestructuras, evidenciando la necesidad de robustecer las medidas de adaptación climática.

CONFLICTOS SOCIOAMBIENTALES Y RIESGO PARA LÍDERES AMBIENTALES

• Colombia ha sido catalogado como uno de los países más peligrosos del mundo para los defensores ambientales. En la última década (2012–2023) se han registrado 461 homicidios de defensores del ambiente en Colombia, de acuerdo con Global Witness, generalmente vinculados a disputas por minería ilegal, cultivos ilícitos, proyectos extractivos y disputas de tierras.

II. PROPUESTAS

Para enfrentar los desafíos expuestos, nos enfocaremos principalmente en las siguientes propuestas:

• Aprovechar económicamente la riqueza de la biodiversidad.

• Desarrollar de manera sostenible y regenerativa regiones como la Orinoquía, Amazonía y Pacífico.

• Generar recursos para resolver problemáticas de sostenibilidad.

• Brindar oportunidades para los jóvenes en sectores verdes.

• Atraer millones de turistas y enfocar la oferta de turismo sostenible.

Aprovechar económicamente la riqueza de la biodiversidad

Proteger la biodiversidad no solo es vital para el medio ambiente, sino también para mejorar la competitividad de nuestros productos en mercados globales que valoran cada vez más la sostenibilidad”. Mauricio Cárdenas.

• Integraremos la biodiversidad en la planificación económica y en las políticas públicas, utilizando instrumentos fiscales e incentivos adecuados, a la vez que eliminamos subsidios que incentivan la degradación ambiental. Esto significa que las evaluaciones de proyectos e inversiones incluirán la contabilidad del capital natural y los servicios ecosistémicos, asegurando que la riqueza ecológica del país se refleje en las decisiones de desarrollo.

• Cuando fui Ministro de Hacienda dimos un paso histórico al incorporar por primera vez en el plan fiscal un análisis del impacto del cambio climático en la economía. En mi gobierno fortaleceremos estos estudios e iremos más allá, incluyendo explícitamente la variable de biodiversidad en las decisiones fiscales y presupuestales. La naturaleza pasará de ser un tema marginal a un pilar de la política económica.

• Financiar la protección de la naturaleza no puede ser tarea exclusiva del Estado. Es fundamental involucrar al sector financiero y al sector privado (Bancos, Aseguradoras, Fondos de Capital) en la movilización de recursos para la biodiversidad. Existen grandes oportunidades en sectores como los bioproductos, la bioprospección, la farmacéutica natural o los mercados de carbono.

• Fortaleceremos el marco regulatorio para las finanzas sostenibles. Revisaremos y actualizaremos la Taxonomía Verde de Colombia, de manera que sirva como una herramienta clara para canalizar recursos hacia proyectos verdes y emisores de bonos sostenibles. Nuestro objetivo es que esta taxonomía y otras normas orienten al sistema financiero con responsabilidad y claridad, incentivando créditos, bonos y fondos de inversión verdes. En pocas palabras, alinearemos las reglas del juego financieras para acelerar la transición hacia una economía sostenible.

Desarrollar de manera sostenible y regenerativa regiones como la Orinoquía, Amazonía y Pacífico

La preservación de nuestros bosques y selvas y la recuperación de millones de hectáreas destruidas por la deforestación involucran a cientos de miles de campesinos, comunidades indígenas y habitantes de las zonas por proteger” Mauricio Cárdenas.

• Visualizamos la Orinoquía como una despensa alimentaria para Colombia y el mundo, pero con un modelo distinto al de la vieja frontera agrícola. Aprovecharemos su potencial productivo inmenso con un enfoque regenerativo y sostenible, respetando sus particulares ecosistemas y su rol en la regulación hídrica. Esto implica trabajar de la mano con los sectores productivos presentes, como palma de aceite, ganadería y sector forestal, para implementar las mejores prácticas ambientales disponibles.

• Promoveremos la ganadería sostenible y regenerativa, que ya se perfila como una práctica necesaria en la región, y una agricultura adaptada a las sabanas y humedales de los llanos. Un ejemplo claro es orientar la reconversión de praderas degradadas hacia sistemas silvopastoriles y agroforestales, de tal forma que aumente la productividad sin expandir la frontera agropecuaria.

• La Orinoquía sostenible no solo mejorará la producción de alimentos, también protegerá la biodiversidad local, impulsando ejes de acción como la ganadería regenerativa, clústeres forestales y ecoturismo en la región.

• Además, queremos aprovechar mecanismos de mercado innovadores, como los créditos de carbono generados por proyectos de reforestación. Los mercados de carbono pueden canalizar recursos hacia la Orinoquía y otros ecosistemas estratégicos, atrayendo inversión que remunere a los agricultores y comunidades por conservar bosques y capturar carbono. De esta manera, actividades productivas bien manejadas e instrumentos como los mercados de carbono se complementarán para atraer desarrollo sin destruir el entorno.

• En la Amazonía y el Pacífico, riquísimas en biodiversidad, pero golpeadas por economías ilegales, haremos de la bioeconomía una alternativa real y masiva. La idea es aprovechar recursos naturales como frutos amazónicos, plantas medicinales, ingredientes cosméticos, entre otros, para generar industria local y empleos, dando opciones a la población frente a economías ilícitas como la coca o la minería ilegal.

  • Ya existen iniciativas inspiradoras en departamentos como Putumayo y Chocó para el aprovechamiento del açai beneficiando a miles de campesinos y representando una alternativa real frente a los cultivos ilícitos. Tomaremos estos casos de éxito y los convertiremos en norma, no en excepción a través del apoyo con crédito, asistencia técnica y encadenamientos comerciales a emprendimientos locales de bioeconomía, de forma que productos como el açai, el chontaduro, el sacha inchi, las resinas, aceites esenciales y muchos otros alimenten economías legales prósperas.

• En estas regiones, combatir la deforestación será prioridad absoluta. Para frenarla aplicaremos la zanahoria y el garrote. Por un lado, generaremos más oportunidades económicas mediante los proyectos de bioeconomía mencionados, Pagos por Servicios Ambientales a comunidades que protejan el bosque y presencia integral del Estado en los territorios (zanahoria), y por otro, aplicación estricta de la ley contra quienes financian y promueven actividades ilegales (garrote).

• Fortaleceremos la capacidad de vigilancia en bosques (con tecnología satelital, vigilancia comunitaria y fuerza pública especializada) para detectar y judicializar a los grandes deforestadores y acaparadores de tierras. Además, apoyaremos la acción decidida de la Fuerza Pública y la justicia contra cadenas de narcotráfico que están detrás de buena parte de la destrucción de la selva. Creemos en el equilibrio de ofrecer alternativas legales atractivas e ingreso digno a la población local, pero al mismo tiempo no tolerar la ilegalidad ambiental.

• En el resto del país mantendremos un principio claro de que el desarrollo económico debe adaptarse a la realidad ambiental de Colombia, tanto terrestre como marina. La explotación de hidrocarburos, por ejemplo, tendrá en cuenta que nuestros ecosistemas diversos y frágiles son nuestro mayor tesoro, y por eso cualquier actividad extractiva deberá cumplir estándares ambientales y sociales de máximo nivel. Hemos perdido la oportunidad de realizar pilotos de fracking que nos hubieran dado más información científica, ahora debemos tomar decisiones con base en la evidencia internacional disponible y la realidad nacional, siempre fundamentados en el conocimiento y no en la politiquería.

• En nuestro gobierno, cualquier desarrollo de hidrocarburos, convencional o no, se regirá por criterios técnicos rigurosos, salvaguardas ambientales estrictas y diálogo con las comunidades. No vamos a sacrificar nuestro patrimonio natural por ganancias de corto plazo, al contrario, haremos que los recursos provenientes de sectores extractivos existentes financien la transición económica y ambiental que Colombia necesita.

Generar recursos para resolver problemáticas de sostenibilidad

La figura es cómo logramos traer el capital financiero para invertir en esa riqueza natural para protegerla y que eso nos genere unos ingresos que hoy no tenemos”. Mauricio Cárdenas.

• Vamos a aseguraremos de orientar efectivamente las rentas existentes hacia la protección ambiental. Un ejemplo concreto es el Impuesto al Carbono que logramos crear cuando fui Ministro de Hacienda en 2016. Ese impuesto fue pionero en la región y nació con el espíritu claro de ponerle precio a la contaminación y destinar dineros a la acción climática y ambiental. Sin embargo, en la práctica no es claro cómo estos se han destinado.

• Haremos cumplir a cabalidad la destinación específica del impuesto al carbono. El Fondo para la Vida y la Biodiversidad por ley recibe el 80% del recaudo del impuesto nacional al carbono, por lo que vamos a fortalecerlo para que de verdad se convierta en un motor de la inversión ambiental en Colombia y que los recursos del impuesto al carbono, se inviertan en acciones de manejo de:

o la erosión costera,

o reducción de la deforestación,

o conservación de fuentes hídricas,

o protección, preservación, restauración y uso sostenible de áreas y ecosistemas estratégicos,

o promoción y fomento de la conservación y uso sostenible de la biodiversidad,

o financiamiento de las metas y medidas de cambio climático.

Con este mecanismo, Colombia contará con un flujo robusto de recursos propios para su agenda ambiental, complementando la cooperación internacional y la inversión privada.

• Promoveremos la creación de “Federaciones del Carbono” a nivel nacional, una idea inspirada en la exitosa Federación Nacional de Cafeteros pero aplicada a quienes conservan y reforestan. La propuesta es organizar a los productores de créditos de carbono para que tengan mayor capacidad de comercialización y mejora de sus condiciones de vida. Estas federaciones podrían incluso financiarse con recursos públicos provenientes de un impuesto sobre la venta de créditos de carbono, cuyos ingresos se destinarían a escuelas, vías y puestos de salud en las zonas que se comprometen con la conservación. En otras palabras, crearemos mecanismos para que el dinero de la lucha contra el cambio climático llegue efectivamente a las comunidades locales que cuidan nuestros bosques. De esta forma, alinearemos los incentivos económicos con la sostenibilidad para que quien conserve y restaure, reciba un beneficio tangible.

Brindar oportunidades para los jóvenes en sectores verdes

Hoy hay que hacer una propuesta para los jóvenes… para que realmente tengan las oportunidades. Ellos no quieren subsidios… quieren trabajo, quieren ingreso, quieren poder progresar”. Mauricio Cárdenas

• Los jóvenes colombianos serán protagonistas de la economía verde que construiremos. Nuestra meta es que prefieran cultivar açai o cacao en lugar de raspar coca.

• Potenciaremos la bioeconomía local como fuente de empleo juvenil. Ya existen proyectos donde jóvenes y campesinos que antes dependían de economías ilegales ahora lideran emprendimientos productivos sostenibles. Vamos a replicar y escalar estas historias de éxito por todo el país.

• Crearemos programas especiales de formación técnica y emprendimiento verde dirigidos a población joven rural, en alianza con el SENA, universidades y ONG especializadas. La capacitación incluirá desde agricultura ecológica, ecoturismo comunitario, energías renovables, hasta programación y manufactura ligera ligada a soluciones ambientales. La idea es dotar a la nueva generación con las habilidades para prosperar en el nuevo modelo económico sostenible.

• Facilitaremos financiamiento y acompañamiento a emprendimientos verdes juveniles. Muchos jóvenes tienen ideas innovadoras en temas como la producción de biofertilizantes, turismo de naturaleza, moda sostenible, reciclaje creativo, pero carecen de capital inicial o apoyo empresarial. Buscaremos alternativas para financiar el emprendimiento de jóvenes, y cofinanciar proyectos ambientales con alto impacto social. Incentivaremos a las empresas privadas a crear programas de pasantías y primeros empleos verdes, de modo que aumente rápidamente la proporción de jóvenes empleados en este sector.

• La Misión de Sabios 2019 ya visualizó el potencial de esta ruta y planteó que la bioeconomía podría representar el 10% del PIB de Colombia para 2030 y generar 100.000 nuevos empleos. Actualmente la meta es del 3% para el 2030 (actualmente representa el 0,8% del PIB). Nosotros aspiramos a acercarnos nuevamente a la meta de la Misión de Sabios. Con políticas adecuadas, podemos hacerlo y demostrar cómo las oportunidades verdes pueden transformarse en trabajo real para los jóvenes y comunidades.

• En zonas rurales con pocas opciones educativas, complementaremos estas oportunidades con el fortalecimiento de la educación ambiental y científica a nivel local, para que los jóvenes puedan innovar desde su contexto. No queremos más talentos desperdiciados ni jóvenes viendo la destrucción de su entorno como la única salida económica. Vamos a demostrar que se puede sembrar futuro donde antes solo había desesperanza.

• Potenciaremos la inteligencia artificial para transformar sectores clave de la economía. Para generar las opciones de trabajo que se requieren, el país debe posicionarse como un centro de procesamiento de datos y de innovación en tecnologías limpias, aprovechando las capacidades en ingeniería y su infraestructura de conectividad.

Atraer millones de turistas y enfocar la oferta de turismo sostenible

Hay que desarrollar oportunidades turísticas … pequeños negocios donde el turista sienta que tiene ese contacto con la naturaleza, desarrollando un turismo sin emisiones de gases efecto invernadero” Mauricio Cárdenas.

• El turismo sostenible será un pilar de desarrollo regional, que además refuerza la conservación. Nuestra visión es atraer millones de turistas, pero no mediante un turismo depredador, sino a través de una oferta diferenciada, de calidad y respetuosa de los ecosistemas.

• Fortaleceremos los destinos turísticos tradicionales, como el Eje Cafetero, Cartagena y el Caribe, mejorando su infraestructura y servicios, pero incorporando prácticas de sostenibilidad (manejo de residuos, eficiencia energética, control de la capacidad de carga). Estos centros turísticos seguirán siendo importantes, pero nuestra apuesta es diversificar mucho más el turismo hacia otras regiones biodiversas y culturalmente únicas.

• La Amazonía, el Pacífico y la Orinoquía serán el nuevo triángulo dorado del turismo de naturaleza en Colombia. Cada una ofrece experiencias singulares que ya hoy atraen a nichos de turistas y que vamos a masificar de forma controlada.

• En la Amazonía, impulsaremos el ecoturismo de selva asociado a la observación de fauna y flora en reservas naturales, turismo científico y de aventura. Queremos que más colombianos y extranjeros puedan, por ejemplo, recorrer el Parque Nacional Amacayacu o avistar delfines rosados, todo bajo guianzas locales y respetando las normas de conservación y los saberes tradicionales.

• En el Pacífico, consolidaremos el ya famoso avistamiento de ballenas jorobadas como una experiencia de clase mundial. Lugares como Bahía Málaga, Nuquí o Gorgona pueden recibir un número importante de visitantes, siempre y cuando garanticemos controles para que la interacción con los cetáceos sea responsable. Además de ballenas, el Pacífico ofrece una biodiversidad marina y costera asombrosa, por lo que promoveremos paquetes turísticos que integren esta riqueza, como el buceo y snorkeling en arrecifes, liberación de tortugas marinas, avistamiento de aves en manglares, y convivencia con comunidades afro e indígenas locales, por ejemplo, aprender de la cocina tradicional del Pacífico. Todo se hará empoderando a la comunidad local como gestora y beneficiaria principal del turismo, de tal forma que la llegada de visitantes se traduzca en ingresos para las familias de la región y en incentivos para seguir protegiendo sus ecosistemas.

• En la Orinoquía, potenciaremos el concepto de safari llanero o safari colombiano. Las sabanas de los Llanos Orientales, con su vida silvestre (chigüiros, venados, jaguares, cientos de aves acuáticas), sus esteros y morichales, son perfectas para un turismo de observación similar al de África pero con sabor local. Ya existen fincas en Casanare y Meta que ofrecen avistamiento de fauna a caballo o en camioneta, y experiencias de cultura llanera auténtica. Apoyaremos a más fincas agroturísticas y reservas naturales privadas para que se sumen a esta oferta, capacitando jóvenes llaneros como guías de naturaleza. El turismo en Orinoquía será de grupos pequeños, con control de carga, enfocado en amantes de la naturaleza y la fotografía de fauna. Esto no solo atraerá visitantes, sino que creará un valor económico directo para la conservación de los llanos. De nuevo, el papel de las comunidades locales será central en la gestión turística.

• En todos estos casos, no buscamos un turismo masivo convencional, sino un turismo especializado y de calidad. Es posible que no tengamos la cantidad de visitantes de un destino de playa típico, pero sí aspiramos a que quienes vengan se queden más tiempo, gasten más localmente y valoren profundamente lo que Colombia ofrece. Esto requiere invertir en infraestructura sostenible, mejorar los accesos, instalar centros de visitantes ecológicos, fortalecer la seguridad en las rutas turísticas y garantizar servicios básicos en sitios remotos para tranquilidad de los viajeros.

• Combinaremos la promoción internacional con la sensibilización nacional. Queremos que los mismos colombianos descubramos la maravilla natural de nuestro país. Iniciaremos campañas para que el turismo interno sostenible crezca, por ejemplo, motivando a colegios y familias a recorrer nuestras reservas naturales y pueblos biodiversos, creando orgullo y educación ambiental.

Propuestas

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Sostenibilidad

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Tecnología de la Información y las comunicaciones

Relaciones Internacionales

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