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Propuesta:

Infancia

DIAGNÓSTICO

La inversión en la primera infancia genera los mayores retornos sociales y económicos a lo largo del ciclo de vida. Tanto el premio nobel de economía James Heckman, Premio Nobel de Economía, como innumerable estudios han demostrado empíricamente que las inversiones realizadas en los primeros años producen retornos superiores a cualquier otra etapa educativa, tanto en términos de productividad, salud, reducción de desigualdades y cohesión social, como en disminución de costos futuros asociados a pobreza, violencia y exclusión.

Durante los primeros cinco años de vida el cerebro experimenta su periodo de mayor plasticidad, con la formación de hasta un millón de conexiones neuronales por segundo. En esta etapa crítica, el desarrollo cognitivo está indisolublemente ligado al desarrollo emocional, relacional y nutricional. Las emociones no son un componente accesorio del aprendizaje, sino un facilitador central de los procesos cognitivos complejos, como la memoria, la autorregulación y la resolución de problemas. De igual forma, una nutrición adecuada y oportuna resulta indispensable para alcanzar el máximo potencial de desarrollo cerebral, físico y socioemocional. La educación inicial y la nutrición de niños y niñas entre los 0 y los 6 años se consolidan como pilares estructurales del desarrollo humano, social y económico en una sociedad.

DE CERO A SIEMPRE

La Política de Estado para el Desarrollo Integral de la Primera Infancia “De Cero a Siempre” fue una política pública nacional adoptada por Colombia con el propósito de garantizar el desarrollo integral de niños y niñas desde la gestación hasta los 6 años, por medio de lo que conocemos como atención integral. 

  • Fue formalizada a través de la Ley 1804 de 2016, que define el enfoque, principios y compromisos estatales para asegurar que cada niño y niña tenga acceso a condiciones favorables de salud, nutrición, educación inicial, protección y entornos de aprendizaje adecuados. 
  • La política se basa en una visión intersectorial (salud, educación, protección social, familia y comunidad), articulando diferentes niveles del Estado con el fin de asegurar que la atención integral llegue a cada entorno de vida del niño. 
  • Parte de la base que la primera infancia —los primeros 5 años de vida— es un cimiento invisible pero fundamental sobre el cual se construye toda la vida de una persona. Esta política está diseñada para:
  • Las necesidades de un desarrollo físico, cognitivo y socioemocional adecuado.
  • Articula servicios básicos (salud, nutrición y educación inicial) en conjunto, no de forma aislada.
  • Involucra a familias, comunidades y estado (de acuerdo con lo que establece la ley en materia de corresponsabilidad) como actores corresponsables del desarrollo infantil.
  • La educación inicial no puede ser un lujo, sino un derecho garantizado y de calidad para todos. 

No se trata solo de educación formal, sino de desarrollo pleno, donde cada aspecto del crecimiento está conectado.  En este sentido la educación inicial en Colombia es un proceso estructurado que busca trabajar y potenciar las capacidades, habilidades y competencias desde la gestación y hasta los 6 años, buscando impactar: 

  • El desarrollo cognitivo y socioemocional temprano
  • La disminución de brechas de inequidad
  • La consolidación de capacidades humanas desde los primeros años
  • La alineación de Colombia con estándares internacionales de derechos y desarrollo infantil

COBERTURA

  • Aunque la cobertura ha aumentado de manera sostenida, (salvo en el gobierno actual donde se ha dado una clara disminución de cupos pasando de 1.500.000 niños y niñas atendidos en agosto de 2022 a 1.400.000 en la actualidad) a la fecha, persisten brechas significativas asociadas a desigualdad territorial, poblaciones rurales dispersas, comunidades étnicas y contextos de alta vulnerabilidad.
  • En la actualidad hay cerca de 4.486.750 niños en Colombia en este rango de edad, de los cuales el 31% están siendo beneficiados por el programa.
  • La atención en zonas rurales, rurales dispersas y de difícil acceso sigue dependiendo de operadores con baja capacidad técnica, alta rotación de personal y escaso acompañamiento institucional. Si bien es cierto, muchos de los territorios indígenas tratan de consolidarse como operadores autónomos de los servicios del ICBF, esto no garantiza calidad o que se logre un esquema real de fortalecimiento cognitivo, motor y socioemocional de los niños y niñas, y en muchas ocasiones termina perjudicando el desarrollo real y efectivo.
  • La expansión acelerada del sistema ha generado una tensión entre cobertura y calidad, donde en algunos casos la atención se reduce a una prestación básica sin impacto real en el desarrollo integral.
  • En el 2022 Colombia tenía 85 unidades de atención, Centros de Desarrollo Infantil, UCAS, Hogares Infantiles y Hogares liderados por Madres Comunitarias, pero lograr una supervisión efectiva desde la descentralización del ICBF es imposible sin uso de la tecnología y sin la verificación de la contratación de operadores desde el nivel central.

INFRAESTRUCTURA

  • Muchos servicios de educación inicial operan en espacios inadecuados, improvisados o sin condiciones mínimas de seguridad, bienestar y estimulación. En especial la infraestructura de los centros donde prestan los servicios por parte de las madres comunitarias son precarios.

FORMACIÓN Y TALENTO HUMANO

  • El sistema de Madres Comunitarias en Colombia es un modelo impulsado y coordinado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Se fundó con el fin de responder a una urgencia social: proteger la vida, la alimentación y el cuidado de la primera infancia en territorios donde el Estado no tenía presencia institucional suficiente.
  • Durante décadas, las Madres Comunitarias han desempeñado su rol exitosamente como agentes de cuidado, protección y contención afectiva, particularmente en comunidades populares y rurales. No obstante, el desarrollo de la política pública, junto con los avances sustantivos en neurociencia, psicología del desarrollo y pedagogía infantil, ha transformado de manera profunda la comprensión sobre lo que requiere el desarrollo integral en la primera infancia.
  • Hoy existe amplio consenso científico en que el cuidado, aunque indispensable, no es suficiente para garantizar el pleno desarrollo cognitivo, socioemocional y relacional de los niños y niñas. La educación inicial no puede reducirse a un esquema de custodia o atención básica, sino que debe ser entendida como un campo especializado del desarrollo humano. En consecuencia, el modelo contemporáneo de educación inicial exige la participación de profesionales cualificados, con formación específica en desarrollo infantil temprano, pedagogía, psicología, nutrición y trabajo con familias.
  • La profesionalización del talento humano no desvaloriza el rol histórico de las Madres Comunitarias; por el contrario, reconoce que el contexto actual demanda un sistema más robusto, capaz de integrar el cuidado comunitario con enfoques pedagógicos estructurados y estándares de calidad acordes con la evidencia científica

TRÁNSITO DE LA EDUCACIÓN INICIAL (ICBF) A LA EDUCACIÓN BÁSICA (5-6 AÑOS)

  • El problema estructural es la incapacidad del Estado para continuar con la trazabilidad en el sistema educativo de los NNA. En la educación inicial, los niños y niñas atendidos por el ICBF cuentan con esquemas de seguimiento individualizado, que incluyen:
  • Desarrollo cognitivo
  • Estado nutricional
  • Habilidades socioemocionales
  • Alertas tempranas en salud y protección
  • Acompañamiento familiar
  • Sin embargo, al ingresar al sistema de educación formal (grado transición), esta información se fragmenta o se pierde, ya que no existe interoperabilidad efectiva entre los sistemas del ICBF y el Ministerio de Educación. Por otra parte, el sistema escolar prioriza el grupo sobre el individuo y los docentes no reciben información integral del desarrollo previo del niño o niña. Esto genera una ruptura crítica en la continuidad del desarrollo, justo en una etapa determinante para el aprendizaje y la adaptación escolar.

ANÁLISIS CRÍTICO DEL ESQUEMA DE CONTRATACIÓN ACTUAL DEL ICBF

  • El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) ha sostenido históricamente una voluntad política explícita de vincular asociaciones comunitarias y organizaciones de base como prestadores de los servicios de atención a la primera infancia. Este enfoque parte de una lógica de inclusión territorial, participación comunitaria y reconocimiento de saberes locales, especialmente en contextos rurales, étnicos y de alta vulnerabilidad.
  • Sin embargo, esta voluntad legítima entra en tensión directa con el mandato de garantizar una atención integral de alta calidad, tal como lo establece la Política de Estado De Cero a Siempre y los estándares internacionales en desarrollo infantil temprano.
  • La contratación de asociaciones comunitarias ha permitido ampliar cobertura y presencia territorial; no obstante, en muchos casos estas organizaciones no cuentan con la capacidad técnica, administrativa ni pedagógica para operar servicios complejos de educación inicial.

NUTRICIÓN

  • Colombia ha avanzado de manera significativa en la construcción de una política pública de nutrición y seguridad alimentaria, reconociendo que el estado nutricional de niños y niñas es un determinante del desarrollo humano, la equidad social y el futuro del país.
  • Durante el periodo 2020 a 2022, estando en la crisis sanitaria del COVID 19, Colombia logró una reducción exponencial de las notificaciones de muertes por desnutrición, logrando una reducción del 36%.
  • La persistencia de muertes por desnutrición infantil evidencia una falla estructural que no puede ser explicada únicamente por la escasez de recursos, sino por la necesidad de transformar los modelos de prevención, detección temprana y acción territorial.
  • Cada notificación de muerte por desnutrición representa no solo una tragedia individual y familiar, sino una ruptura del deber del Estado de garantizar el derecho fundamental a la vida, la salud y el desarrollo integral de la niñez. Estas muertes son, en su gran mayoría, evitables.
  • La desnutrición infantil continúa siendo una de las expresiones más críticas de inequidad estructural en Colombia. A pesar de contar con programas, recursos y marcos normativos sólidos, el país sigue notificando muertes por desnutrición que son prevenibles, especialmente en:
  • Primera infancia (gestación – 5 años)
  • Comunidades rurales y rurales dispersas
  • Pueblos indígenas y comunidades afrodescendientes
  • Hogares con inseguridad alimentaria crónica
  • El problema no es únicamente la falta de alimentos, sino una falla sistémica de prevención temprana, donde la acción del Estado llega tarde, cuando el daño ya es grave o irreversible.
  • Principios rectores para innovar en los esquemas de Nutrición efectiva:
  • Los primeros 1000 días son una ventana irrecuperable
  • La información salva vidas si se usa a tiempo (datos y estadísticas)
  • La nutrición es un fenómeno social, no solo clínico
  • El territorio debe ser el centro de la acción pública

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

  • La infancia y la adolescencia continúan siendo los eslabones más frágiles y menos estructurados del sistema de protección social, a pesar de tratarse de una etapa crítica en la consolidación de la identidad, la autonomía y la toma de decisiones que marcarán la trayectoria de vida de niños, niñas y adolescentes.
  • La adolescencia, particularmente entre los 10 y los 15 años, es un periodo de profundos cambios hormonales, neuronales y emocionales. El cerebro aún se encuentra en proceso de maduración, especialmente en las áreas responsables del control de impulsos, la planificación y la evaluación de riesgos (corteza prefrontal).
  • Esta condición neurobiológica, sumada a contextos de pobreza, violencia, exclusión y ausencia de oportunidades, incrementa de manera significativa la vulnerabilidad en esa etapa, especialmente frente a fenómenos como reclutamiento por parte de estructuras armadas y criminales.
  • Los avances antes descritos coexisten con tensiones estructurales que amenazan la calidad del servicio y el impacto real en la vida de niños y niñas, particularmente cuando se desdibuja la exigencia de contar con operadores idóneos, talento humano cualificado y mecanismos efectivos de protección de los recursos públicos.

II. PROPUESTAS

COBERTURA

  • Transitar de una lógica de cobertura numérica a una de cobertura con sentido, donde el acceso esté condicionado a estándares mínimos de calidad.
  • Fortalecer sistemas de focalización territorial que prioricen a niños y niñas en mayor riesgo, evitando duplicidades y exclusiones.
  • Diseñar modelos flexibles de atención (modalidades propias, comunitarias e interculturales) sin sacrificar los estándares pedagógicos y de protección.
  • Incorporar indicadores de permanencia y continuidad, no solo de ingreso al sistema.

LLEGAR A LOS TERRITORIOS MÁS APARTADOS

  • Crear incentivos diferenciados para operadores con experiencia comprobada en contextos rurales y étnicos.
  • Fortalecer la presencia técnica del Estado en territorio, pasando de un rol administrativo a uno de acompañamiento pedagógico y comunitario.
  • Impulsar alianzas con organizaciones locales sólidas, universidades y entidades territoriales para garantizar sostenibilidad.
  • Adaptar los modelos de atención a las realidades territoriales sin precarizar el servicio.

CALIDAD

  • Definir y exigir estándares claros y verificables de calidad pedagógica, emocional y relacional por parte de los operadores. Volver al banco nacional de oferentes, logrando un ejercicio de transparencia y veto a cualquier entidad que entre documentos falsos o haya sido imputados por actos de corrupción.
  • Fortalecer los sistemas de evaluación y seguimiento con énfasis en procesos, no solo en cumplimiento documental.
  • Limitar la participación de operadores sin experiencia técnica demostrada en educación inicial.
  • Incorporar evaluaciones cualitativas que recojan la voz de familias, comunidades y agentes educativos.

INFRAESTRUCTURA

  • Desarrollar un plan nacional de infraestructura para la educación inicial con enfoque territorial.
  • Expandir los esquemas planteados en el programa obras por impuestos.
  • Alianzas público-privadas para la mejora de infraestructuras.
  • Priorizar espacios seguros, dignos y adaptados a la edad, más allá de soluciones temporales.
  • Integrar criterios de sostenibilidad, accesibilidad y pertinencia cultural en el diseño de los centros.
  • Fortalecer la articulación con entidades territoriales para mantenimiento y adecuación permanente.

FORMACIÓN Y TALENTO HUMANO

  • Profesionalizar progresivamente a los agentes educativos, reconociendo la educación inicial como un campo especializado.
  • Fortalecer programas de formación continua con énfasis en desarrollo infantil, pedagogía, salud mental y trabajo con madres comunitarias.
  • Establecer criterios mínimos de idoneidad y experiencia para el talento humano vinculado.

TRANSPARENCIA Y PROTECCIÓN DE LOS RECURSOS DE LA NIÑEZ

  • Aunque la ley protege el presupuesto y garantiza incrementos anuales, persisten riesgos asociados a la fragmentación institucional, la opacidad contractual y la captura de recursos por actores sin idoneidad. Se debe volver a un proceso en donde la tecnología ayude a proteger los recursos de la niñez, mediante un fortalecimiento a la selección objetiva de los operadores. Se propone la modificación a la ley de Cero a Siempre blindando el proceso para poder ser operador de primera infancia, subiendo los estándares de calidad.
  • Líneas de mejora:
  • Fortalecer los sistemas de contratación con criterios técnicos, pedagógicos y éticos más estrictos.
  • Limitar la tercerización indiscriminada y priorizar operadores con trayectoria comprobada.
  • Aumentar la trazabilidad del gasto y la rendición de cuentas hacia la ciudadanía.
  • Reforzar el control preventivo y no solo sancionatorio sobre el uso de recursos destinados a la primera infancia.

TRÁNSITO DE LA EDUCACIÓN INICIAL (ICBF) A LA EDUCACIÓN BÁSICA (5-6 AÑOS)

  • Se propone garantizar la continuidad del seguimiento individualizado de niños y niñas que transitan del sistema del ICBF a la educación básica, mediante un modelo articulado que permita:
  • Preservar la información clave del desarrollo integral
  • Fortalecer la detección temprana de alertas
  • Acompañar de manera diferencial las trayectorias educativas
  • Mejorar los resultados cognitivos y socioemocionales a largo plazo.

EXPEDIENTE ÚNICO DE DESARROLLO INFANTIL

  • Crear un Expediente Único de Desarrollo Infantil, que acompañe al niño o niña desde la educación inicial hasta, al menos, los primeros grados de primaria. Este expediente no busca etiquetar, sino orientar pedagógicamente. Características:
  • Expediente digital e interoperable,
  • Información pedagógica, socioemocional, nutricional y de salud
  • Indicadores clave y alertas tempranas
  • Acceso diferenciado para ICBF, instituciones educativas y orientadores escolares.

PROTOCOLO DE TRÁNSITO ICBF-EDUCACIÓN FORMAL

  • Diseñar un protocolo obligatorio de tránsito que sea un requisito para la matrícula en transición, que incluya:
  • Entrega formal del expediente al establecimiento educativo.
  • Reunión de transición con familia, docente de transición y orientador escolar.
  • Identificación de necesidades específicas de adaptación escolar.
  • Plan de acompañamiento durante el primer año escolar.

SEGUIMIENTO PEDAGÓGICO DIFERENCIADO EN TRANSICIÓN

  • Implementar un modelo de seguimiento pedagógico diferenciado en grado transición ajustando la relación niño/docente y fortaleciendo el rol del orientador escolar que permita:
  • Reconocer ritmos y estilos de aprendizaje
  • Fortalecer habilidades socioemocionales
  • Activar apoyos tempranos sin necesidad de diagnósticos clínicos
  • Evitar la estigmatización o repetición innecesaria

ARTICULACIÓN INSTITUCIONAL Y GOBERNANZA DEL SISTEMA

  • Crear un mecanismo de articulación intersectorial entre:
  • ICBF
  • Ministerio de Educación Nacional
  • Secretarías de Educación
  • Secretarías de Salud
  • Entidades territoriales

FORMACIÓN DOCENTE PARA LA TRANSICIÓN, CAPACITANDO A DOCENTES DE TRANSICIÓN EN:

  • Desarrollo infantil adecuado
  • Lectura pedagógica de información individual
  • Acompañamiento socioemocional
  • Trabajo con familias
  • El objetivo es que el docente no reciba solo un niño, sino una historia de desarrollo.

PARTICIPACIÓN ACTIVA DE LAS FAMILIAS, INCORPORÁNDOLAS COMO CORRESPONSABLES DEL SEGUIMIENTO, MEDIANTE:

  • Socialización del expediente
  • Orientación sobre el proceso de transición
  • Herramientas para acompañar el desarrollo en casa
  • Canales de comunicación permanentes con la escuela

LA CLAVE DE NUESTRA VISIÓN

  • El futuro de la educación inicial en Colombia no depende únicamente del aumento presupuestal ni de la expansión de la cobertura, sino de decisiones estructurales que reconozcan que la calidad no es negociable. La educación inicial exige operadores preparados, talento humano calificado y un Estado que actúe como garante real de los derechos de la niñez.
  • Desconocer esta premisa no solo representa un retroceso en política pública, sino un riesgo profundo para las generaciones presentes y futuras, pues la primera infancia no admite improvisación: lo que no se construye bien en los primeros años, difícilmente se corrige después.

ANÁLISIS CRÍTICO DEL ESQUEMA DE CONTRATACIÓN ACTUAL DEL ICBF

LA TENSIÓN ENTRE INCLUSIÓN COMUNITARIA Y CALIDAD TÉCNICA

  • La atención integral a la primera infancia no es un servicio asistencial básico, sino una intervención especializada que exige:
  • Pedagogías estructuradas y basadas en evidencia
  • Acompañamiento psicosocial permanente
  • Seguimiento nutricional riguroso
  • Comprensión profunda del desarrollo cognitivo, emocional y relacional
  • Cuando estas funciones recaen en organizaciones sin experiencia técnica comprobada, la calidad del servicio se ve seriamente comprometida, incluso cuando existe buena voluntad comunitaria.

IMPACTO DIRECTO EN EL TALENTO HUMANO

  • Uno de los efectos más críticos del modelo de contratación actual es la precarización del talento humano. La presión por operar con presupuestos ajustados y estructuras débiles conduce a:
  • Contratación de personal con baja formación especializada
  • Alta rotación de agentes educativos
  • Salarios poco competitivos
  • Ausencia de procesos robustos de formación continua
  • Esto dificulta atraer y retener pedagogos, psicólogos, trabajadores sociales y nutricionistas de alto nivel, perfiles indispensables para garantizar un verdadero desarrollo cognitivo y socioemocional en los primeros años de vida. La consecuencia es clara: el sistema termina privilegiando la cantidad sobre la calidad, desdibujando el carácter profesional de la educación inicial.

FRAGMENTACIÓN DEL SERVICIO Y PÉRDIDA DE INTEGRALIDAD

  • El esquema de contratación atomizado genera una prestación fragmentada, donde cada operador responde de manera desigual a los lineamientos técnicos. Esto afecta:
  • La coherencia pedagógica
  • La articulación intersectorial (salud, educación, protección)
  • La continuidad en los procesos de los niños y las familias
  • En lugar de un sistema robusto, se consolida un mosaico de prácticas heterogéneas, algunas de ellas muy alejadas de los estándares que la propia política pública promueve.

RIESGO DE DESNATURALIZACIÓN DEL ENFOQUE DE DERECHOS

  • Cuando el criterio principal de selección de operadores se centra en la capacidad administrativa mínima o el arraigo territorial, y no en la idoneidad técnica demostrada, se corre el riesgo de reducir la educación inicial a un servicio de custodia o asistencia básica.
  • Esto constituye un retroceso conceptual: La educación inicial no es cuidado, no es contención, no es solo alimentación. Es una intervención estratégica que define trayectorias de vida.

DESAFÍOS EN TRANSPARENCIA Y CONTROL DE CALIDAD

  • Aunque el ICBF cuenta con marcos normativos y manuales técnicos, la capacidad real de supervisión y acompañamiento resulta limitada frente al volumen y diversidad de operadores. Esto produce:
  • Controles más documentales que pedagógicos
  • Dificultades para evaluar impacto real en el desarrollo infantil
  • Escasa retroalimentación formativa a los prestadores
  • En este contexto, la baja exigencia en la contratación se traduce en baja exigencia en la operación. La inclusión de asociaciones comunitarias como prestadoras de servicios de primera infancia no es en sí misma el problema. El problema surge cuando dicha inclusión no va acompañada de un fortalecimiento técnico riguroso, criterios de selección exigentes y una política clara de profesionalización del talento humano.
  • Garantizar el derecho a la educación inicial implica aceptar una premisa incómoda pero necesaria: no todos los actores están preparados para operar servicios altamente especializados.
  • El verdadero desafío del ICBF no es decidir entre comunidad o calidad, sino construir un sistema que eleve los estándares, fortalezca capacidades y ponga en el centro a la niñez, no a los operadores.

NUTRICIÓN

  • La innovación en política nutricional no es un ejercicio técnico opcional, sino una obligación ética y estratégica. El país requiere una nueva generación de intervenciones que reconozcan la nutrición como un fenómeno multidimensional, profundamente ligado a las condiciones sociales, territoriales, culturales y emocionales de las familias, y que actúe de manera coordinada desde la gestación y durante los primeros años de vida.
  • La presente propuesta parte de una premisa central: la desnutrición infantil no comienza con la pérdida de peso severa, comienza mucho antes, en la inseguridad alimentaria del hogar, en la falta de controles prenatales, en la ausencia de agua potable, en la exclusión social y en la desconexión institucional.

INNOVACIONES CLAVE PARA LA POLÍTICA DE NUTRICIÓN

  • Evolución del programa 1000 Días para Cambiar el Mundo
  • Este ha sido un programa bandera en Colombia, sin embargo, debemos transformarlo para lograr pasar de una estructura principalmente asistencial a un modelo intensivo de prevención predictiva, con seguimiento individualizado desde la gestación.

INNOVACIONES:

  • Perfil Nutricional de Riesgo Temprano (PNRT) para cada gestante y niño/a:
  • Estado nutricional
  • Condiciones socioeconómicas
  • Acceso a agua potable
  • Antecedentes de bajo peso, anemia o inseguridad alimentaria
  • Clasificación de riesgo (bajo – medio – alto) con rutas diferenciadas de atención.
  • Seguimiento mensual obligatorio en casos de riesgo medio y alto.
  • Integración real con salud, EPS, parteras tradicionales y redes comunitarias.
  • Rediseño de las Unidades de Búsqueda Activa (UBAs)
  • Debemos pasar de una búsqueda reactiva a una búsqueda inteligente, territorial y predictiva.

INNOVACIONES:

  • Uso de mapas de calor nutricional por municipio y vereda.
  • Cruce de datos:
  • Nacimientos con bajo peso
  • Inasistencia a controles prenatales
  • Ausentismo en servicios del ICBF
  • Inseguridad alimentaria reportada
  • Activación automática de las UBA en zonas críticas antes de que haya casos graves.
  • Escuadrones interdisciplinarios reales:
  • Nutrición
  • Trabajo social
  • Psicología comunitaria
  • Salud pública
  • Líderes comunitarios formados
  • Sistema de Alerta Nutricional Temprana (SANT)
  • Crearemos un sistema nacional de alertas tempranas que permita actuar en tiempo real (clave el uso de la tecnología).
  • Indicadores críticos:
  • Pérdida de peso acelerada
  • Inasistencia a programas alimentarios
  • Cambios en condiciones familiares
  • Eventos climáticos o de desplazamiento
  • Alertas automáticas a:
  • ICBF territorial
  • Secretarías de salud
  • Equipos de búsqueda activa
  • Protocolos de intervención en máximo 72 horas.
  • Nutrición con enfoque familiar y comunitario
  • Ampliar el enfoque del niño a la unidad familiar, reconociendo que la desnutrición infantil es un síntoma del hogar. Para lo cual se propone el desarrollo de escuelas comunitarias de nutrición práctica:
  • Alimentación con productos locales
  • Preparación segura y nutritiva
  • Lactancia materna prolongada
  • Acompañamiento psicosocial a cuidadores primarios.
  • Articulación con programas de transferencias monetarias y seguridad alimentaria.
  • Incorporación de saberes ancestrales validados nutricionalmente.
  • Enfoque de corresponsabilidad institucional
  • Se debe activar un proceso coordinador de gestión ante la desnutrición de la niñez en Colombia. No puede ser responsabilidad de una sola entidad, pero si se debe contar con una cabeza estratégica que logre la coherencia en la prestación de los servicios. 
  • ICBF como articulador, no como único ejecutor (DPS, MinSalud y MinAgricultura)
  • Roles claros entre nación, departamentos y municipios.
  • Rendición pública de resultados, no solo de cobertura.
  • Indicadores de impacto vital
  • Debemos mover el foco en donde el indicador es el número de raciones entregadas a: 
  • Vidas salvadas
  • Reducción de desnutrición severa
  • Continuidad del desarrollo infantil

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

  • Frente al tema de la infancia y la adolescencia, resulta insuficiente limitar la respuesta estatal a estrategias aisladas de ocupación del tiempo libre o a intervenciones reactivas una vez el riesgo ya se ha materializado. La evidencia es clara: la prevención efectiva del reclutamiento requiere una política pública que reconozca a la adolescencia como una etapa con necesidades propias, que exigen acompañamiento continuo, comprensión profunda y respuestas diferenciadas.

LA PREVENCIÓN COMO INVERSIÓN ESTRATÉGICA

  • Prevenir el reclutamiento no es únicamente una medida de seguridad; es, ante todo, una inversión social de alto impacto. Un adolescente que comprende lo que le ocurre a nivel emocional y corporal, que cuenta con vínculos protectores, que desarrolla habilidades para la vida y que puede proyectarse hacia el futuro, es un adolescente menos susceptible a la manipulación, la coerción y la violencia. En este sentido, fortalecer los esquemas de atención estatal a la adolescencia implica superar una visión asistencial o punitiva, y avanzar hacia modelos integrales de desarrollo humano, donde el Estado actúe de manera anticipada, articulada y cercana al territorio.

UN ENFOQUE INTEGRAL PARA LA ADOLESCENCIA TEMPRANA

  • Un programa que logré esta visión y que proponga un enfoque de política pública que articula prevención del reclutamiento, desarrollo psicosocial y fortalecimiento de habilidades esenciales para la vida es transformador como sociedad y como un elemento crucial de innovación social. 
  • El eje central del programa es el reconocimiento de que los cambios neuronales y hormonales propios de la adolescencia no son un problema a corregir, sino una realidad a comprender y acompañar. Cuando niños, niñas y adolescentes entienden por qué sienten intensamente, por qué reaccionan de forma impulsiva o por qué buscan pertenencia, se reduce la culpa, se fortalece la autoestima y se abre la posibilidad de decisiones más conscientes.
  • De manera complementaria, el fortalecimiento de la regulación emocional permite a los adolescentes gestionar la rabia, el miedo, la tristeza y la euforia, emociones que suelen ser instrumentalizadas por grupos armados y estructuras criminales para generar lealtades forzadas o compromisos irreversibles.

VÍNCULOS, PERTENENCIA Y AUTONOMÍA: EL NÚCLEO DE LA PREVENCIÓN

  • Uno de los mayores factores de riesgo para el reclutamiento es la ausencia de vínculos seguros. La búsqueda de pertenencia, identidad y reconocimiento es natural en la adolescencia; el problema surge cuando estas necesidades son satisfechas por actores que ofrecen una falsa promesa de poder, protección o estatus.
  • Por ello, la política debe priorizar la construcción de vínculos familiares, escolares y comunitarios sólidos, que permitan a los adolescentes experimentar pertenencia sin renunciar a su integridad.
  • Paralelamente, el desarrollo de la autonomía progresiva y la capacidad de toma de decisiones se convierte en una herramienta clave para resistir presiones externas, incluso en contextos de alta adversidad.
  • Tomar como ejemplo los Sacúdete o los Centros Cívicos para la Vida y la Paz de Ecuador y de Costa Rica, puede ser clave en este proceso. Llevando a barrios priorizados programas hechos a la medida para fortalecer las habilidades esenciales y para la vida de esta población. 

EL TIEMPO LIBRE COMO ESPACIO DE SENTIDO, NO DE CONTROL

  • Una política pública efectiva para la adolescencia no puede reducir el tiempo libre a un espacio a vigilar o controlar. El tiempo libre debe entenderse como un escenario privilegiado para el descubrimiento de talentos, la expresión emocional y la construcción de proyectos de vida. Actividades deportivas, artísticas, culturales y tecnológicas, cuando están acompañadas de intención pedagógica y vínculos significativos, se transforman en potentes herramientas de prevención y desarrollo.

HACIA UNA POLÍTICA DE ADOLESCENCIA CON ENFOQUE DE DERECHOS

  • Fortalecer la atención estatal a la adolescencia implica reconocer que no se trata de “corregir conductas”, sino de garantizar derechos. El derecho a comprenderse, a decidir con información, a vincularse de manera segura y a imaginar un futuro distinto debe estar en el centro de la acción pública. Invertir en programas integrales para adolescentes entre los 10 y los 15 años no solo reduce el riesgo de reclutamiento; construye ciudadanía, rompe ciclos de violencia y sienta las bases para una sociedad más justa y resiliente.
  • Plata para ajustar las casas en madres comunitarias…ayuda a aumentar la participación laboral femenina.

Propuestas

Seguridad, orden y control territorial

Salud

Infraestructura

Energía

Educación

Agricultura

Comercio exterior

Sostenibilidad

Infancia

Tecnología de la Información y las comunicaciones

Relaciones Internacionales

Consulta previa y unidad agrícola familiar

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