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Propuesta:

Educación

DIAGNÓSTICO

En Colombia no faltan ganas de trabajar. Lo que falta es formación pertinente que conecte a las personas con empleos formales y productivos. Hoy millones de jóvenes y adultos quieren trabajar, y miles de empresas necesitan talento, pero ambos no se encuentran. Esa desconexión explica buena parte de la informalidad, la baja productividad y la frustración de muchas familias. 

El problema no es que el país no tenga reglas o instituciones. Colombia ya cuenta con un Sistema de Formación para el Trabajo y un Sistema Nacional de Cualificaciones. El desafío es hacerlos funcionar de verdad, con calidad, articulación y resultados. 

FORMACIÓN PARA EL TRABAJO

  • La formación para el trabajo será una prioridad en mi gobierno. No se trata solo de abrir cupos, sino de ofrecer trayectorias formativas útiles, cortas y flexibles, que permitan aprender, trabajar y seguir formándose a lo largo de la vida. Formación que sirva para conseguir empleo, mejorar ingresos y construir proyectos de vida dignos. 
  • Esta estrategia se implementará de manera conjunta entre el SENA, las instituciones de formación para el trabajo, las instituciones de educación superior y el sector productivo. Las empresas serán parte activa de la solución, participando en la definición de las competencias que se necesitan y ofreciendo espacios reales de aprendizaje y empleo.  
  • La prioridad estará en los territorios donde más se necesita: regiones con alta informalidad, muchos jóvenes que no estudian ni trabajan y vocaciones productivas claras. Allí se concentrarán los esfuerzos para generar oportunidades reales y cerrar brechas históricas.
  • La calidad será la regla. La formación sin calidad no cambia vidas. Por eso, los programas deberán demostrar que funcionan: que sus egresados consiguen empleo, acceden a la formalidad y aportan valor a la economía. La formación para el trabajo dejará de medirse solo por cupos y empezará a medirse por resultados.  
  • La formación para el trabajo no es un gasto: es una inversión social y productiva. Es la manera más efectiva de reducir la informalidad, aumentar la productividad y abrir oportunidades reales para millones de colombianos. 
  • Cuando la formación conecta con el trabajo, el esfuerzo se convierte en oportunidad 

PRODUCTIVIDAD LABORAL

  • Baja productividad laboral, con bajos crecimientos y años de decrecimiento recientes. Se evidencia una falta de formación del talento humano con pertinencia, es decir, que permita una inserción efectiva en los procesos productivos. Este rezago no obedece a la ausencia de oferta formativa, sino a la débil alineación entre la formación existente, las cualificaciones requeridas por el sector productivo y los mecanismos de transición efectiva hacia el empleo formal.
  • La informalidad permanece en 56% a finales de 2025 según el DANE, a pesar de una reducción desde 2012, cuando estaba alrededor de 70% (crédito al Ministro por la ley 1607 de 2012 que contribuyó a esa tendencia). La alta informalidad persiste porque las personas sin formación deben recurrir en todo caso a cualquier oficio que les permita la supervivencia.

DESEMPLEO JUVENIL

  • El desempleo juvenil asciende a 14%. Mas preocupante aún, los NiNis, es decir la población entre 15 y 28 años que no estudia ni trabaja, asciende al 20%. Son 2,3 millones de NiNis en el país, compuestos por 1,6 millones de mujeres y 700 mil hombres.
  • En la fuerza laboral (ocupados y desocupados), con datos a 2024 se evidencia que existen 9,4 millones de personas que culminaron su formación media (bachillerato), de los cuales 1,8 millones no obtuvieron ningún tipo de formación adicional1.Este grupo representa una población estratégica para la política de formación para el trabajo y la posmedia, y pone de manifiesto la debilidad de las rutas de tránsito entre la educación media, la formación técnica, tecnológica y el empleo.
  • En la actualidad aproximadamente 2,22 millones de personas atienden programas de formación técnica o tecnológica. Sin embargo, esta cifra convive con altos niveles de deserción, baja culminación y escasa trazabilidad sobre la inserción laboral efectiva de los egresados.
  • Los programas de formación técnica cuentan con una precaria certificación de calidad. Más del 85% de los programas impartidos por las Instituciones para la Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (IETDH)3, de formación eminentemente técnica, no cuentan con certificado de calidad vigente.
  • Cabe anotar que la educación superior, incluyendo a la universitaria, adolece de un problema similar con 76% de los programas sin certificación de calidad.
  • Manpower consistentemente señala en sus encuestas la dificultad que manifiestan empresas y negocios para encontrar talento humano. Recientemente (2024) reveló dificultades en la consecución de talento humano por parte de más del 60% de las empresas en los sectores representativos de la economía, como servicios de comunicación, bienes y servicio de consumo, energía, finanzas y bienes raíces, salud, manufacturas, tecnologías de la información, transporte,
  • La formación de baja calidad lleva a que esta no permita que las personas se desempeñen en las áreas en las cuales se instruyeron (Info a 2019):

Fuente: GEIH/DANE

  • Este desajuste entre formación y ocupación refleja fallas en pertinencia, calidad y articulación del sistema de formación para el trabajo, y refuerza la necesidad de pasar de una lógica de cupos a una lógica de resultados en empleabilidad y productividad.

II. PROPUESTAS

El principal objetivo es cerrar la brecha de talento humano en el país. Esto tiene consecuencias sociales inmensas, a través de una reducción de la informalidad y la inserción del talento humano en actividades productivas.

Y al mismo tiempo un impacto significativo en el aparato productivo que encuentra dificultades en encontrar el personal capacitado que requiere, y que se vería beneficiado de una fuerza laboral que genere mayor valor agregado.

Este objetivo se alcanzará no solo ampliando cupos, sino asegurando que la formación para el trabajo opere como un puente efectivo entre educación y empleo, con foco en resultados verificables de empleabilidad, formalización y productividad.

La implementación de esta estrategia requerirá una gobernanza clara y efectiva. El Ministerio del Trabajo liderará la coordinación del Sistema de Formación para el Trabajo, en articulación con el Ministerio de Educación Nacional, el SENA, las Instituciones de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano, las Instituciones de Educación Superior y el sector productivo. En sumase fortalecerá la coordinación, la toma de decisiones basada en evidencia y la responsabilidad por resultados. Así mismo, priorizará territorios con alta informalidad laboral, elevada proporción de jóvenes NiNis y vocaciones productivas claras, concentrando allí la expansión de cupos, los esfuerzos de calidad y la articulación con el sector productivo.

Generación de nuevos cupos en formación técnica o vocacional

  • La generación de mayor oferta en formación para el trabajo es esencial para entregarle a las personas competencias que le permitan obtener un trabajo formal. Lo que conocemos como formación técnica o vocacional permite generar estas competencias en un tiempo relativamente corto (procesos de 1 o 2 años).
  • Esta formación, de vocación productiva, está al mismo nivel en relevancia y calidad que la formación académica en el mundo desarrollado. Es una formación combinada, que incluye fases de “aula” y de formación en ambientes de trabajo, ya sea reales o simulados. Igualmente , el sistema educativo reconoce los créditos de los cursos de formación técnica y tecnológica en la educación superior, de forma que de manera progresiva y recibiendo ingresos, se logre de manera flexible una carrera profesional.
  • La expansión de cupos se implementará como una acción conjunta del sistema de formación para el trabajo, articulando al SENA, las Instituciones de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano y las Instituciones de Educación Superior —especialmente técnicas y tecnológicas—, en coordinación con el sector productivo y bajo los estándares del Sistema Nacional de Cualificaciones.
  • En un período de 4 años, la generación de un millón de cupos es una meta ambiciosa pero posible. Implica un aumento de aproximadamente 46% de la oferta actual, pero a su vez sólo recoge un porcentaje (57%) de la fuerza laboral que solo terminaron su formación en el bachillerato (educación media), o el equivalente a 44% de los NiNis en el país.
  • Esa magnitud de cupos podría tener un costo entre 4 y 5 billones de pesos anuales, por lo cual no debe considerarse como un esfuerzo exclusivamente del presupuesto público. La financiación se estructurará bajo un esquema de corresponsabilidad que combine recursos del SENA, cofinanciación pública focalizada, participación de oferentes privados con estándares de calidad e incentivos al sector productivo, priorizando resultados en inserción laboral y formalización.

Ajustes en la calidad de la formación

Es fundamental que el esfuerzo no se concentre exclusivamente en generar cupos, sino en garantizar la calidad de la formación. Formación sin calidad sólo perpetúa los problemas actuales.

  • De igual manera es de la mayor importancia involucrar al sector productivo en este proceso. Esto es clave en por lo menos dos aspectos:
  • Primero, en su participación en la construcción de los catálogos de calificaciones que son la base del contenido de los programas de formación para el trabajo que se deben generar en el país.
  • Segundo, con la implementación de ambientes de aprendizaje en empresa, para que los programas de formación cuenten con estos escenarios en ambientes reales de trabajo.
  • La participación del sector productivo es clave para garantizar la pertinencia de la formación. En ese sentido el esfuerzo debe canalizarse a través de tres mecanismos:
  • La promoción de la formación, con calidad, a través de los oferentes privados, agrupados en gremios que están dispuestos a operar bajo el marco del Sistema Nacional de Cualificaciones.
  • El esfuerzo presupuestal que se genere desde el SENA.
  • Incentivos tributarios para la generación de espacios de formación en empresa, ya sea de manera independiente o en asocio con entidades formadoras de talento condicionados a la contratación efectiva de las personas capacitadas.
  • Se convocará al sector privado para que, de manera pública y verificable, las principales empresas se comprometan a emplear a las personas formadas, consolidando pactos sectoriales por el empleo y el talento.
  • El marco normativo para la formación con calidad ya está dado. Tanto gobiernos de derecha como izquierda lo han incorporado en sus planes de desarrollo en la forma del Sistema Nacional de Cualificaciones.
  • Los campos de formación relevantes para el talento de los jóvenes (y no jóvenes) en Colombia incluyen actividades que facilitan el trabajo remoto y oportunidades laborales adentro y fuera del país, como:
  • Inteligencia Artificial y Machine Learning
  • Ingenieros de datos
  • Expertos en mercadeo digital
  • Desarrolladores de blockchain
  • Ingenieros en fintech
  • Especialistas en e-commerce
  • Especialistas en Big Data
  • Analistas en seguridad de la información
  • Productores de contenido audiovisual
  • Diseñadores de video juegos
  • También se encuentran otras áreas de formación relevantes en campos más diversos como:
  • Ingenieros de datos
  • Analistas de datos
  • Diseñadores industriales y comerciales
  • Operadores de equipo agrícola
  • Ingenieros en robótica
  • Analistas en inteligencia de negocios
  • Profesores en educación vocacional
  • Reparadores de maquinaria especializada
  • Trabajadores en construcción
  • Diseñadores industriales y comerciales, operadores de equipamiento agrícola, Ingenieros en robótica, analistas en inteligencia de negocios
  • La priorización de áreas formativas se actualizará periódicamente con base en información de demanda laboral, observatorios de empleo y desempeño de los egresados, evitando la proliferación de programas sin pertinencia o impacto.
  • El éxito de esta estrategia se medirá con indicadores simples, verificables y orientados a resultados. La expansión de la formación para el trabajo dejará de evaluarse solo por cupos y se medirá por su impacto real en empleo y productividad. Indicadores ancla de seguimiento:
  • Inserción laboral de los egresados a los 6 y 12 meses de finalizada la formación.
  • Porcentaje de egresados que acceden a empleo formal y cotizan a seguridad social.
  • Número de empresas vinculadas con compromisos verificables de contratación de personas formadas.
  • Estos indicadores serán de seguimiento público y orientarán decisiones de financiamiento, expansión, reconversión o cierre de programas.

Propuestas

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